
Boletín Técnico Año 4 Núm. 2 – Junio 2026
Resumen
- Puerto Rico y el Caribe continúan enfrentando desde el año 2023 un contexto regional de alta vulnerabilidad ante eventos recurrentes de calor extremo marino, olas de calor marino y blanqueamiento masivo de corales.
- La evidencia oceanográfica y climatológica actualizada al 1 de julio de 2026 indica que el sistema ENSO transicionó rápidamente desde condiciones neutrales hacia el desarrollo de El Niño durante el verano de 2026, con alta probabilidad de persistir e intensificarse hasta finales de 2026 e inicios de 2027.
- Las proyecciones oficiales del NOAA Climate Prediction Center sugieren una probabilidad muy alta de continuidad de El Niño durante el resto de 2026, con potencial de intensificación hacia el otoño e invierno boreal de 2026–2027.
- Aunque todavía existe incertidumbre sobre la intensidad máxima final del evento, la intensificación proyectada de El Niño representa un factor de preocupación para el Caribe, ya que puede fortalecer su interacción con los patrones regionales de viento, nubosidad, mezcla vertical, precipitación y acumulación de calor superficial en el océano.
- El Pacífico tropical muestra señales claras de calentamiento, incluyendo anomalías térmicas significativas superficiales y subsuperficiales, así como un aumento sostenido del contenido de calor oceánico en los primeros 300 m de profundidad.
- El Atlántico tropical y el mar Caribe también han mostrado señales de calentamiento y desarrollo de olas de calor marino durante 2026, aunque a finales de junio se observó una reducción temporal en la extensión e intensidad de la ola de calor marina que afectaba sectores alrededor de Puerto Rico.
- Esta reducción temporal no elimina el riesgo para el verano tardío y el otoño de 2026, ya que el periodo crítico de acumulación térmica para Puerto Rico y el noreste del Caribe suele ocurrir entre finales del verano y comienzos del otoño.
- El riesgo de blanqueamiento coralino no depende únicamente de la temperatura máxima observada, sino de la duración acumulada del estrés térmico, medida mediante el indicador de semanas consecutivas de calor conducente a blanqueamiento o Degree Heating Weeks (DHWs).
- Un valor de 4 DHWs se asocia comúnmente con blanqueamiento significativo, mientras que valores superiores a 8 DHWs indican una alta probabilidad de blanqueamiento severo y mortalidad, particularmente en especies sensibles y en arrecifes previamente degradados.
- En 2023, Puerto Rico experimentó un evento histórico de blanqueamiento masivo asociado al calor extremo marino y al fortalecimiento de El Niño, alcanzando niveles de alerta sin precedentes y aproximadamente 19.1 DHWs.
- En 2024, la región volvió a experimentar un evento severo de blanqueamiento y mortalidad coralina, alcanzando una alerta 5 de blanqueamiento y una acumulación récord de aproximadamente 21.3 DHWs.
- Aunque 2025 fue relativamente menos severo, Puerto Rico y el noreste del Caribe alcanzaron nuevamente entre 11 y 12 DHWs, valores asociados comúnmente con condiciones muy severas de blanqueamiento y mortalidad significativa.
- La recurrencia de eventos térmicos severos durante 2023, 2024 y 2025 ha reducido la ventana de recuperación ecológica de los arrecifes coralinos de Puerto Rico y el Caribe ante diversas perturbaciones compuestas.
- Las especies coralinas estructurales y ecológicamente importantes, incluyendo Acropora palmata y Acropora cervicornis, podrían estar particularmente en riesgo debido a su exposición acumulada a eventos térmicos recurrentes, enfermedades, pérdida de tejido vivo, fragmentación y reducción en la capacidad de recuperación.
- Las proyecciones de NOAA Coral Reef Watch Program para julio–octubre de 2026 sugieren que Puerto Rico, las Antillas Mayores, el norte del Caribe y sectores del Caribe occidental podrían alcanzar condiciones de alerta de blanqueamiento si se intensifica nuevamente el estrés térmico durante el verano y otoño.
- De materializarse dicho escenario, el riesgo de un evento moderado a significativo de blanqueamiento coralino durante 2026 dependerá de la interacción entre El Niño, la temperatura del Atlántico tropical, la intensidad de los vientos alisios, la mezcla vertical de la columna de agua, la nubosidad, la frecuencia de eventos de enfriamiento y la acumulación progresiva de DHWs.
- Los arrecifes degradados pueden perder funciones ecológicas críticas, incluyendo provisión de hábitat, crianza de especies marinas, mantenimiento de biodiversidad, protección costera, sostenimiento de pesquerías y valor turístico-recreativo.
- La degradación coralina también puede aumentar la vulnerabilidad socioeconómica de las comunidades costeras, particularmente aquellas dependientes del turismo marino, la pesca, la recreación costera y la protección natural contra el oleaje y las marejadas.
- El 2026 debe manejarse como un año de vigilancia activa, preparación preventiva y respuesta adaptativa, aun cuando todavía no se pueda confirmar al momento la intensidad final del evento térmico.
- Se recomienda activar medidas preventivas desde las fases tempranas de vigilancia y advertencia emitidas por NOAA Coral Reef Watch Program, en lugar de esperar a que se alcancen niveles severos de alerta.
- Es prioritario fortalecer el monitoreo de arrecifes naturales, áreas restauradas, viveros de coral, zonas marinas protegidas y localidades de alto valor ecológico en las cuatro regiones geográficas principales de Puerto Rico.
- El monitoreo debe incluir, como mínimo, temperatura in situ, severidad de blanqueamiento, mortalidad parcial o total, enfermedades coralinas, pérdida de tejido vivo, cobertura de macroalgas y cianobacterias, sedimentación, turbidez y condición de las colonias en viveros y zonas restauradas.
- Se recomienda adoptar un sistema operacional de respuesta escalonada basado en los niveles de alerta de NOAA Coral Reef Watch Program y en la acumulación de DHWs, vinculando cada nivel de riesgo con acciones concretas de manejo.
- La reducción inmediata de estresores locales debe ser una prioridad, incluyendo el control de la sedimentación, turbidez, escorrentías, aguas usadas, contaminación costera, descargas ilegales, anclaje sobre arrecifes, contacto físico con corales, navegación irresponsable en aguas someras y presión recreativa excesiva.
- Los viveros y proyectos de restauración coralina deben recibir atención especial durante periodos de calor extremo, minimizando la manipulación innecesaria de corales, fortaleciendo la vigilancia de enfermedades y evaluando medidas temporeras de protección cuando sean viables.
- Se recomienda establecer o fortalecer una red de respuesta rápida entre la Sociedad Ambiente Marino (SAM), el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), universidades, organizaciones científicas, municipios costeros, comunidades, pescadores, operadores turísticos, buzos y científicos ciudadanos para documentar impactos en tiempo casi real.
- La comunicación pública del riesgo debe fortalecerse mediante boletines técnicos, actualizaciones breves, mensajes visuales y guías prácticas que expliquen el significado de las alertas, las acciones recomendadas y las formas de informar blanqueamiento, mortalidad coralina, enfermedades o impactos físicos.
- En conclusión, aunque todavía existe incertidumbre sobre la severidad final del evento térmico de 2026, la evidencia disponible justifica una respuesta preventiva, coordinada y adaptativa para reducir riesgos ecológicos y socioeconómicos asociados al calor extremo marino y al blanqueamiento masivo de corales.
Esta es una publicación conjunta de los Programas de Investigación en Ciencia del Clima (C.S.R.P.) y el de Conservación, Vitalización y Restauración Ecológica de los Arrecifes (R.E.C.O.V.E.R.) de la Sociedad Ambiente Marino. El Dr. Edwin A. Hernández Delgado es un Ecólogo de Restauración Certificado (#0670) por la Society for Ecological Restoration edwinhernandez@sampr.org
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